Colorímetro vs espectrofotómetro: cuándo merece pagar más (y cuándo no)

Esta comparación suele acabar en “me compro el más caro por si acaso”. Y la mayoría de veces, eso es dinero parado. Aquí vamos a decidir con criterio.

Decisión rápida

Regla simple para acertar

Si necesitas control consistente y práctico → un buen colorímetro suele ser suficiente.
Si necesitas caracterizar el material con más detalle, comparar bajo distintas condiciones o cumplir especificaciones exigentes → espectrofotómetro.

Ahora bajamos al detalle, pero ya tienes la idea: el espectrofotómetro no es “mejor” por defecto; es más capaz y normalmente más caro y más exigente de usar bien.

Diferencia real

Qué mide cada uno (en palabras normales)

Un colorímetro resume la luz en unas pocas “ventanas” (filtros/sensores) y calcula valores. Es rápido, práctico y suele ser muy suficiente para muchas tareas.

Un espectrofotómetro mide la luz por “tramos” a lo largo del espectro (más detalle), lo que permite análisis más fino, mejor modelado y comparaciones más robustas.

Aspecto Colorímetro Espectrofotómetro
Objetivo típico Control y consistencia Caracterización y precisión avanzada
Detalle de medida Menos detalle (más simple) Más detalle (más información)
Facilidad de uso Alta (si el método está claro) Media (requiere más rigor)
Coste Menor Mayor
Riesgo de “pagar de más” Más bajo Más alto (si no necesitas esa capacidad)

Cuándo colorímetro

Cuándo un colorímetro es la compra inteligente

Un colorímetro suele ser suficiente cuando el problema es práctico: mantener coherencia y decidir rápido.

  • Calibración de monitores (foto, vídeo, diseño): quieres consistencia y un flujo simple.
  • Control de calidad en superficies cuando la tolerancia es razonable y el método está definido.
  • Procesos repetibles donde el objetivo es “igual que la referencia”, no “mapear el material”.
  • Equipos y personal mixto: necesitas algo que funcione sin ser un laboratorio.

Si aún dudas: revisa primero qué tipo necesitas: tipos de colorímetros.

Cuándo espectrofotómetro

Cuándo el espectrofotómetro sí tiene sentido

Un espectrofotómetro merece la pena cuando necesitas “más información” porque tu decisión lo exige. Normalmente aparece en escenarios de exigencia, especificación o reproducción fina.

  • Requisitos y normas estrictas (cliente exige informes, trazabilidad, comparaciones avanzadas).
  • Materiales difíciles: metálicos, nacarados, efectos especiales, superficies con variabilidad compleja.
  • Matching de color más avanzado (formulación, reproducción y ajuste fino).
  • Necesitas comparar con robustez bajo distintas iluminaciones/condiciones de observación.
  • El coste del error es alto (rechazos caros, marca, contratos, penalizaciones).
Advertencia honesta: si no tienes un procedimiento definido y no vas a usar esa capacidad extra, el espectrofotómetro se convierte en una compra cara que no mejora tus resultados.

Guía de decisión

Checklist: decide en 2 minutos

Pregunta Si respondes “sí” Recomendación
¿Solo necesito consistencia práctica (monitor/superficie) y repetir resultados? Tu problema es de control, no de caracterización Colorímetro
¿Tengo tolerancias muy estrictas o exigencia contractual/documental? Necesitas más detalle y trazabilidad Espectrofotómetro (probablemente)
¿Trabajo con materiales “difíciles” (efectos, metálicos, variaciones complejas)? El color cambia mucho con condiciones Espectrofotómetro (valorar)
¿Mi equipo humano y proceso son sencillos y necesito algo usable? El riesgo es que no se use bien Colorímetro
¿He definido procedimiento, estándar, iluminación, y formato de reporte? Ya estás preparado para exprimir un equipo más capaz Espectrofotómetro (si el caso lo exige)

Siguiente paso

Ahora sí: aterriza en tu caso