Colorímetro para monitor (equilibrado)
Para la mayoría: calibración fiable, flujo sencillo y buen soporte de software. Ideal si quieres “hacerlo bien” sin volverte técnico.
No existe “el mejor colorímetro” en abstracto. Existe el mejor para tu uso. Aquí tienes una selección por casos reales y una ruta clara para decidir.
Primero lo básico
Si tu objetivo es calibrar pantalla o medir superficies, buscas un colorímetro de color. Si tu objetivo es análisis con cubetas y reactivos, buscas un colorímetro fotométrico.
Recomendados para monitor
Aquí el valor no está solo en el aparato: está en que calibres con una rutina y objetivos coherentes. Si compras uno y lo usas una vez, no has comprado una herramienta: has comprado un “tranquilizador”.
Para la mayoría: calibración fiable, flujo sencillo y buen soporte de software. Ideal si quieres “hacerlo bien” sin volverte técnico.
Si calibras mal, da igual el modelo. Aquí tienes el método para que el resultado sea útil.
Para cortar el “miedo a comprar poco”. En muchos casos, un colorímetro es suficiente.
Nota (afiliación): algunas recomendaciones pueden incluir enlaces de afiliado. Eso no cambia el criterio: el criterio es “qué comprar para tu caso”, no “qué deja más comisión”. Detalles en /aviso-legal-afiliados/.
Recomendados para agua / laboratorio
Aquí manda una cosa: compatibilidad con métodos y coste por test. El equipo se compra una vez. El consumible te acompaña siempre.
Recomendaciones orientadas a parámetros típicos y coste de uso. Perfecto si mides cloro/pH u otros parámetros con frecuencia.
Si no controlas burbujas, tiempos y cubetas, los números te engañan. Aquí tienes el procedimiento.
Si estás mezclando conceptos (color “visual” vs fotometría), aquí se aclara rápido.
Recomendado para industria
En industria, el equipo es importante, pero el éxito depende de implantar método: referencia, tolerancia, nº de lecturas, registro y criterio de acción. Si no, el colorímetro se convierte en “aparato de discusión”.
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